
La infoxicación (acrónimo de información e intoxicación) también denominada sobrecarga informativa es un mal que muchos sufrimos debido a nuestra infinita curiosidad sumada a la facilidad para acceder / consumir fuentes de información, especialmente, en nuestros días, a través de internet.
La intoxicación por información provoca angustia al no poder digerir y asimilar tantos datos (correos, entradas en blogs, enlaces por revisar, vídeos, discusiones en foros, notificaciones o actividad en redes sociales). Esto, a su vez, determina una ausencia de tiempo para realizar otras tareas más importantes, conduciéndonos, en definitiva, a una peor calidad de vida.
Siguiendo al sentido común, el remedio para superar este problema no es otro que aplicar la llamada “Dieta de la información” que tan bien explica Berto Pena en estas dos entradas: 1 y 2.
Poco más cabría añadir. Al consumo irreflexivo y compulsivo de ruido informativo solo se le combate limitando y seleccionado racionalmente las fuentes y el tiempo dedicado a consumir información.
En mi caso particular, que es el que trato de exponer, la sobrecarga informativa me llega principalmente desde dos fuentes: Google Reader, mi lector RSS y Twitter, desde donde sigo y leo a personas realmente interesantes, habitualmente en tiempos muertos y desde el móvil. Tengo bastante controladas otras fuentes como el correo electrónico y tampoco acostumbro a perder mucho el tiempo en redes como Facebook, el mismo Tumblr o navegando a la deriva sin control.
El primer paso a seguir, es aplicar quirúrgicamente la “dieta de la información” para disminuir el número de suscripciones RSS y personas seguidas en Twitter u otras redes. Un paso difícil y doloroso pero necesario e inaplazable.
Hace unos meses, escribí sobre mi peculiar metodología para gestionar los contactos en Twitter. En cuanto a Google Reader, he reducido mis suscripciones a menos de 100, las tengo clasificadas por carpetas según su temática e incluyo una especial para los feeds “canela fina” que más me interesan.
No creo que sea una práctica habitual, quizá tampoco la recomendada, pero tengo por hábito dejar cada noche los ítems por leer en Google Reader a 0. En realidad, no leo todos sino que destaco con estrella mis favoritos, aquellos que requieren una lectura más sosegada, son más extensos o complejos, o precisan posponer una acción por mi parte como comentar la entrada de un blog. Periódicamente, reviso y ventilo los feeds previamente filtrados como interesantes, dejando finalmente estrellados aquellos elementos que deseo conservar indexados en Google Reader.
He probado otros servicios para clasificar y posponer la lectura de información. Algunos muy extendidos como Read It Later, Instapaper, Delicious o Evernote. En mi caso, solo me ha servido para acumular enfermizamente información con la losa añadida de extender mi dependencia a nuevos servicios web.
Recientemente, he puesto en práctica un pequeño apaño que me está siendo de mucha utilidad para concentrar automáticamente toda la información de lectura/consulta aplazada proveniente de Twitter.
El sistema consiste en suscribirse en Google Reader al feed de elementos favoriteados de mi cuenta de Twitter. Gracias a esta rutina, concentro en Google Reader la mayor parte de mis intereses pospuestos, incluyendo así también los tweets que favoriteo en Twitter (principalmente enlaces seleccionado en vistazos rápidos desde el móvil).

Puede parecer una tontería, pero, gracias a este truco, obtengo una mínima organización, evito la odiosa dispersión entre diferentes servicios online y concentro todos mis intereses en Google Reader: accesible desde cualquier terminal, con su clasificación por carpetas, insuperable buscador o la posibilidad de compartir o enviar por correo el elemento en un solo click.
Como aplicaciones para gestionar suscripciones RSS, recomiendo Reeder: para Mac y para iOS.
Os dejo con dos chistes estupendos sobre el tema de Mauro Entrialgo y joyoftech.com



